{"id":2538,"date":"2011-02-16T04:15:00","date_gmt":"2011-02-16T03:15:00","guid":{"rendered":"http:\/\/litosasturias.com\/?p=2538"},"modified":"2025-08-13T22:26:53","modified_gmt":"2025-08-13T20:26:53","slug":"panama-porto-bello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/panama-porto-bello\/","title":{"rendered":"Panam\u00e1 &#8211; Porto Bello"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"15305\" data-src=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/CIMG1811-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15305 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/CIMG1811-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/CIMG1811-300x225.jpg 300w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/CIMG1811-768x576.jpg 768w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/CIMG1811-scaled.jpg 800w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/CIMG1811-550x413.jpg 550w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/CIMG1811-350x263.jpg 350w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/CIMG1811-260x195.jpg 260w\" data-sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/768;\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>Mi primera parada fue en Portobelo un peque\u00f1o y apacible pueblo enclavado en la bah\u00eda que evoca con los restos de sus fortificaciones la importancia que tuvo como puerto estrat\u00e9gico durante la \u00e9poca imperial espa\u00f1ola en el Nuevo Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El albergue donde me hosped\u00e9 estaba regentado por Jack un refinado ingl\u00e9s que se hac\u00eda llamar capit\u00e1n Jack. La decoraci\u00f3n del hostel con cuadros pinturas y banderas piratas recordaba la \u00e9poca de corsarios y bucaneros. Por los detalles pod\u00eda apreciar que Jack era un hombre de mar. Anclado en el puerto estaba su barco\u00bb Fantasy\u00bb un velero dise\u00f1ado como crucero de recreo. Jack alquilaba camarotes privados por periodos de tiempos distintos cubriendo la ruta de tres d\u00edas de navegaci\u00f3n por el archipi\u00e9lago de San Blas entre Cartagena de Indias y Portobelo.<\/p>\n\n\n\n<p>La tripulaci\u00f3n del velero estaba formada por la novia de Jack  Lore Tabor,una joven treinta a\u00f1os menor que \u00e9l y Rafael ambos de nacionalidad colombiana. Los dos trabajaban en el barco ayudando en las tareas y quehaceres. Era all\u00ed en lo alto desde la terraza del hostel donde se pod\u00eda ver la bah\u00eda y donde los hu\u00e9spedes y muchos capitanes de embarcaciones se reun\u00edan para beber c\u00f3cteles en el bar. En un momento Jack alz\u00f3 su vaso para brindar con un trago de ron e instant\u00e1neamente los segundos abordo Rafael y Lore Tabor sin olvidarse de sus tareas dom\u00e9sticas en el barco tambi\u00e9n lo hicieron levantando sus copas como grumetes ya experimentados. Disfrutaban sus d\u00edas de descanso en el hostel hasta volver a soltar amarras de vuelta a Colombia. Mi sangre ard\u00eda cada vez que escuchaba la palabra aventura pues de ella se sostienen los hilos de mi vida y los une como un cord\u00f3n umbilical. Me ven\u00eda a la mente la idea de encontrar alg\u00fan velero que me llevara como tripulante a cambio de trabajo cruzando el canal de Panam\u00e1 hacia el Pac\u00edfico y ni qu\u00e9 decir que lo hubiera hecho. Aquella libertad de girar la br\u00fajula al punto deseado diferenciaba mi manera de vivir f\u00e1cilmente reconocible por el peso de equipaje que llevaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda mi vida hab\u00eda so\u00f1ado con vivir aquellas aventuras,  cerraba los ojos e intentaba cre\u00e9rmelo. Todo parec\u00eda un sue\u00f1o. Muchas veces despertaba sin saber d\u00f3nde estaba necesitaba tiempo para ubicarme y reconocer el lugar donde viv\u00eda. Eran solo unos segundos un par de minutos tal vez que me bloqueaba pero no ten\u00eda miedo. No estaba loco si la locura era no saber d\u00f3nde estaba entonces me levantaba de nuevo sabiendo que mi hogar era el mundo. As\u00ed quer\u00eda vivir sin importar d\u00f3nde me encontraba dejando al mundo rodar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Rafael estaba triste. Hab\u00eda perdido la ilusi\u00f3n de ser algo m\u00e1s que un cocinero en el barco. Estaba cansado de hacer una y otra vez siempre la misma ruta. Desanimado dec\u00eda que pasar\u00eda el resto de su vida enrolado en aquel velero encerrado en un camarote como encargado de la cocina. A los pocos d\u00edas de conocernos me habl\u00f3 de sus sue\u00f1os de las ganas que ten\u00eda de conocer otras culturas. Una ma\u00f1ana despert\u00e9 y fui a coger mi collar pero no lo encontr\u00e9 pues lo hab\u00eda colocado sobre la pata de la litera pero no estaba all\u00ed. Opt\u00e9 por no darle muchas vueltas al asunto del robo y Le dije a Rafael que lo m\u00e1s importante para alcanzar el camino deseado era la honestidad. Sent\u00ed que \u00e9l pudo ver qui\u00e9n me lo llevo pero no le di importancia y olvid\u00e9 el suceso. Despu\u00e9s de un rato le dije que seguro pasar\u00eda una mujer viajera por el hostal y se enamorar\u00eda de \u00e9l pues lo vi un joven muy risue\u00f1o con ganas de comerse el mundo. As\u00ed lo sent\u00ed en aquel momento mientras sonre\u00eda viendo a lo lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte el capit\u00e1n Jack hac\u00eda fortuna cubriendo la ruta Panam\u00e1-Colombia en la que hab\u00eda encontrado abrigo junto a su amada Lore Tabor. El capit\u00e1n pensaba soltar amarras en cuanto arreglasen la aver\u00eda de un peque\u00f1o boquete en la proa que lo ten\u00eda preocupado. Con cinco camarotes dispuestos para nuevos tripulantes se hac\u00eda ver que era un hombre adinerado y de buen gusto. Lore Tabor tom\u00f3 la mano de Jack, despu\u00e9s acarici\u00f3 su cabeza y con un ligero movimiento le baj\u00f3 su gorra bordada con un ancla. \u00c9l le respondi\u00f3 d\u00e1ndole un golpecito en las nalgas.&nbsp; Pensaban navegar juntos en un futuro por los siete mares.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos momentos al ver a Lore y Jack como una pareja ideal de aventureros no pude evitar acordarme de Vera de las aventuras que hab\u00edamos vivido juntos y de la huella que hab\u00eda dejado en m\u00ed. Era una bella nostalgia la que me embriagaba pues aunque quer\u00eda seguir viajando solo su recuerdo era un b\u00e1lsamo delicado para mi cuerpo y esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi primera parada fue en Portobelo un peque\u00f1o y apacible pueblo enclavado en la bah\u00eda que evoca con los restos de sus fortificaciones la importancia que tuvo como puerto estrat\u00e9gico durante la \u00e9poca imperial espa\u00f1ola en el Nuevo Mundo. 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