{"id":3455,"date":"2010-11-26T04:10:07","date_gmt":"2010-11-26T03:10:07","guid":{"rendered":"http:\/\/litosasturias.com\/?p=3455"},"modified":"2025-08-14T02:16:08","modified_gmt":"2025-08-14T00:16:08","slug":"venezuela-corregimiento-de-paraguachon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/venezuela-corregimiento-de-paraguachon\/","title":{"rendered":"Venezuela &#8211; Corregimiento de Paraguach\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"15428\" data-src=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/fotos-2-meses-e15-dias-1078-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15428 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/fotos-2-meses-e15-dias-1078-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/fotos-2-meses-e15-dias-1078-300x225.jpg 300w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/fotos-2-meses-e15-dias-1078-768x576.jpg 768w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/fotos-2-meses-e15-dias-1078-scaled.jpg 800w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/fotos-2-meses-e15-dias-1078-550x413.jpg 550w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/fotos-2-meses-e15-dias-1078-350x263.jpg 350w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/fotos-2-meses-e15-dias-1078-260x195.jpg 260w\" data-sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/768;\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>Realizamos el cambio de pesos colombianos a bol\u00edvares en Maicao Guajira colombiana donde cojimos dos motos taxis y cruzamos La Raya frontera entre Colombia y Venezuela. Ya era tarde cuando llegamos al puesto de control fronterizo y no hab\u00eda transporte alguno para continuar nuestro camino as\u00ed que nos quedamos sentados dentro del edificio de aduanas pensando qu\u00e9 hacer. De noche la cosa se puso muy fea y fue entonces que un hombre con una visera serigrafiada con la bandera de Venezuela camisa y pantal\u00f3n azul se nos acerc\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u2014\u00bfDe d\u00f3nde eres? \u2014Me pregunt\u00f3 el oficial de inmigraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014espa\u00f1ol \u2014contest\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te trae por aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estoy de viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVienes de fiesta te gusta la marihuana y el ron?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La verdad ni fumo ni bebo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfLo juras? \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo juro \u2014afirm\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014J\u00faralo con la mano en el pecho y di \u201cla madre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La madre \u2013dije con la mano en el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed se dice espa\u00f1ol \u00abla Madre Patria\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron m\u00e1s compa\u00f1eros y continuaron con las bromas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEres espa\u00f1ol? \u2014me segu\u00eda preguntando el oficial de inmigraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, claro la Madre Patria \u2013dije con mi mano en el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfA d\u00f3nde te diriges?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A Caracas, se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pasaron un rato entretenidos conmigo y luego con Vera. Eventualmente los agentes se cansaron y volvieron a su rutina. Cada cierto tiempo pasaba uno que otro carro o cami\u00f3n en medio de lo que es un Comercio bilateral o trueque continuo. A los amigos, a quienes les pagaban o a quienes les ca\u00edan bien ni los revisaban y los dejaban pasar. Ej\u00e9rcito patrullas fronterizas y polic\u00edas recib\u00edan ganancias de la salida de productos venezolanos que se venden en Colombia y viceversa. La regulaci\u00f3n de los precios se resolv\u00eda en base al dinero ante la vista gorda de las autoridades. Todos sal\u00edan beneficiados y el traslado se hac\u00eda de noche. Hab\u00eda entrada y salida de mercanc\u00edas prohibidas o sometidas a derechos de pago para la venta clandestina. Las causas principales del contrabando eran el fraude de las autoridades locales el comercio ilegal de gasolina y un intercambio monetario sin control debido a la devaluaci\u00f3n del bol\u00edvar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>UN VIEJO CHEVROLET DEL 46<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un viejo Chevrolet motor ocho cilindros se detuvo en el control fronterizo. Ten\u00eda las ruedas anchas la chapa oxidada y ferruginosa el guardabarros medio colgando los focos rotos. El guardia se acerc\u00f3 al coche tras un breve di\u00e1logo con el propietario para asegurarnos que aquellos dos chicos nos acercar\u00e1n hasta Maracaibo. Entonces Vera y yo decidimos aventurarnos. El conductor se baj\u00f3 del auto abri\u00f3 el maletero con fuerza y nos lanz\u00f3 nuestras mochilas como un saco de patatas. Aquel joven al que mir\u00e9 desconfiado era flaco con la cara cicatrizada y un cuello largo de jirafa. No muy cort\u00e9s me abri\u00f3 la puerta trasera y mi mano apenas pudo sostenerla pues pesaba una tonelada. El espacio interior era enorme as\u00ed que no tuvimos que agacharnos para entrar y pod\u00edamos estirar los pies en unos brillantes asientos de terciopelo rojo. Las ventanas estaban pintadas de negro. En la parte delantera estaba el joven que nos abri\u00f3 el coche y su acompa\u00f1ante.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie sabr\u00eda de nosotros a la vez que est\u00e1bamos muy nerviosos pero ya no hab\u00eda nada que hacer porque est\u00e1bamos adentro. La situaci\u00f3n resultaba inc\u00f3moda cuando uno de los chicos nos pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00edamos y a d\u00f3nde nos dirig\u00edamos. Simplemente dije Maracaibo. El joven arranc\u00f3 sin hablar mirando fijo a su atribulado compa\u00f1ero sentado a la derecha de la parte delantera del coche. Estas fueron las \u00fanicas palabras que se escucharon. Los voluntariosos y mudos chicos encendieron un viejo transistor para despu\u00e9s tocar un botoncito y escuchar las noticias de asesinatos y desaparecidos. No era un momento oportuno para escuchar ese tipo de noticias pero as\u00ed fue. La palanca de cambios las luces de cruce el cuentakil\u00f3metros y los pedales junto con todos los mecanismos que pose\u00eda aquel coche parec\u00edan estar fabricados para un ciego porque eran enormes. Era imposible que no estuviera nervioso pero a pesar de la situaci\u00f3n la compa\u00f1\u00eda de Vera hacia el momento algo menos penoso e incierto. La lluvia ca\u00eda fuertemente y la noche estaba opaca totalmente cerrada. No nos encontramos ni un alma en la carretera pero nos deten\u00edamos cada tanto para un control policial. Se acercaron los polic\u00edas alumbrandonos aquella noche con las linternas y baj\u00e9 la ventanilla del auto como un gato erizado. En un lapsus entregu\u00e9 mi carnet imaginando que no val\u00eda para nada pero solo quer\u00eda que los guardias me prestaran algo de atenci\u00f3n. Viajar de noche con dos desconocidos en Venezuela es una loter\u00eda al rojo y negro un arriesgado y expuesto trayecto. Aquella p\u00e9rdida de tiempo no les hizo mucha gracia a los dos polic\u00edas que me mandaron a bajar para llevarme a una garita donde me revisaron desde los pies a la cabeza. Una vez revisaron los pasaportes regresamos al coche y de nuevo igual que un rat\u00f3n busca salida de un cuarto oscuro la tensi\u00f3n nunca se fue. Mir\u00e9 a Vera imaginando que sus emociones eran tan fuertes y vulnerables como las m\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo volvi\u00f3 a arreciar y los rel\u00e1mpagos nos acompa\u00f1aron todo el trayecto. Se hab\u00edan terminado los controles y circulabamos de seguido. Era una tormenta con rayos centellas intermitentes donde hab\u00eda zanjas profundas y charcos. Los comercios y locales dorm\u00edan a\u00fan protegidos por rejas impenetrables y portones met\u00e1licos. Solo se escuchaba el motor del viejo Chevrolet del 46 cuando nos detuvimos en una gasolinera a llenar el dep\u00f3sito. Los minutos no pasaban y parec\u00edan horas. El coche dio un brusco giro a la derecha alej\u00e1ndose de la carretera principal por lo cual la cosa se puso a\u00fan m\u00e1s tensa y fea. Cruz\u00e1bamos un \u00e1rea desamparada por un atajo por calles desvanecidas y enfangadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfA d\u00f3nde te diriges? No recuerdo que la estaci\u00f3n de buses est\u00e9 por aqu\u00ed \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te preocupes est\u00e1 ah\u00ed mismo pasando el puente. Ya llegamos pana tranquilo \u2014dijo el conductor.<\/p>\n\n\n\n<p>No pod\u00edamos hacer nada en esos momentos salvo rezar. Mir\u00e9 a Vera afligida en aquel momento y fue al girar una curva que divisamos la estaci\u00f3n de buses donde nos dejaron justo delante de la puerta de un hotel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1R\u00e1pido! \u00a1Vamos Pana no puede uno aventurarse as\u00ed de noche en Venezuela! Tuvieron mucha suerte con nosotros. Hab\u00e9is dao con buena gente. \u00a1R\u00e1pido entren!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>UN HOTEL DE CINCO ESTRELLAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo sus \u00f3rdenes nos bajamos del coche y entramos al hotel. \u00a1En qu\u00e9 clase de lugar hab\u00edamos ca\u00eddo! No tuvimos otra opci\u00f3n en aquel momento. La manecilla de seguridad en la puerta no funcionaba y se pod\u00edan ver agujeros provocados por golpes violentos. O\u00edamos voces y murmullos de gente que andaba arriba y abajo por los pasillos seguidos de gritos y discusiones frecuentes. De pronto las placas de poliestireno cedieron pendiendo rotas dejando al descubierto parte del techo de la habitaci\u00f3n. Hallamos un poco de cart\u00f3n en el suelo y tratamos de introducirlo en la ranura de la puerta. Por debajo entraban todo tipo de insectos del tama\u00f1o de mi pulgar las cucarachas corr\u00edan por familias y las manchas oscuras de excremento de chinche en el colch\u00f3n se identificaban a simple vista. El lavamanos ni tocarlo porque estaba tupido y lleno de basura con los grifos del ba\u00f1o rotos y sueltos. El retrete estaba arrancado fuera de sitio tirado en el medio del pasillo y no exist\u00eda ducha solo un contenedor oxidado lleno de agua negra. Fue todo tan aterrador que solo nos qued\u00f3 meternos dentro del saco de dormir y aguardar el d\u00eda siguiente d\u00eda. A Vera no le correspond\u00eda aquel nivel de vida puesto que era mi camino y mi historia. Vera no ten\u00eda nada que ver con aventuras de aquel tipo a\u00fan as\u00ed no abri\u00f3 la boca. Todo era nuevo para ella pero no para mi que supe que le faltaba poco para terminar su aventura. Aquella noche la gota colm\u00f3 el vaso y pude verlo en los ojos de Vera en c\u00f3mo ella sufr\u00eda aquellas m\u00edseras condiciones. Aquella noche Vera se dio cuenta que mi vida no era de turista y que el mundo ten\u00eda un color diferente al que nos venden en las agencias de viajes. Atr\u00e1s hab\u00eda quedado un horroroso d\u00eda. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Realizamos el cambio de pesos colombianos a bol\u00edvares en Maicao Guajira colombiana donde cojimos dos motos taxis y cruzamos La Raya frontera entre Colombia y Venezuela. 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