{"id":3741,"date":"2015-04-15T00:19:48","date_gmt":"2015-04-14T22:19:48","guid":{"rendered":"http:\/\/litosasturias.com\/?p=3741"},"modified":"2024-11-08T15:16:38","modified_gmt":"2024-11-08T14:16:38","slug":"etiopia-la-ceremonia-del-cafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/etiopia-la-ceremonia-del-cafe\/","title":{"rendered":"Etiopia"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0962-1-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-14508 lazyload\" width=\"681\" height=\"510\" data-srcset=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0962-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0962-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0962-1-550x413.jpg 550w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0962-1-350x263.jpg 350w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0962-1-260x195.jpg 260w\" data-sizes=\"(max-width: 681px) 100vw, 681px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 681px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 681\/510;\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">SAMSUNG CAMERA PICTURES<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\"><strong>Lalibela<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La llegada a Lalibela fue apote\u00f3sica pues las personas dentro del bus emit\u00edan sonidos tribales y rug\u00edan las gargantas al un\u00edsono como en un grito de guerra que celebraba la llegada. El clima era relativamente seco y suave con el cielo queriendo nublarse. Afuera comenz\u00f3 a multiplicarse la gente que caminaba por el medio de la carretera pues una especie de celebraci\u00f3n encend\u00eda el \u00e1nimo de todos. Entonces el minib\u00fas se estacion\u00f3 en un peque\u00f1o descampado situado en la parte baja del pueblo. Al bajarme ya ca\u00edda la tarde me puse en la tarea de buscar alojamiento. Comenc\u00e9 a caminar por una empinada ladera hasta que di con un lugar donde dormir. Era una humilde habitaci\u00f3n en una casa de campo con dos camas donde apenas sal\u00eda un chorrito de agua de la ducha y el grifo estaba roto. Igualmente me las apa\u00f1\u00e9 como pude. Todo estaba bien cuando tire la mochila en el suelo y me acomode un ratito a descansar. Hab\u00eda transcurrido una completa y dura jornada de viaje. Despu\u00e9s de un breve descanso me di una vuelta por la casa donde pod\u00eda percibir en el ambiente cierto aire m\u00edstico y festivo. Eso lo pod\u00eda percibir por los trajes religiosos que vest\u00edan con el dise\u00f1o de la cruz ortodoxa en sus telas, mantones y gorros, en sus bastones de oraci\u00f3n. Adem\u00e1s la sensaci\u00f3n de ver llegar m\u00e1s y m\u00e1s peregrinos de todas partes del pa\u00eds me hac\u00eda sentir algo profundamente religioso que palpitaba en el coraz\u00f3n del pueblo et\u00edope. Eran los d\u00edas de Navidad con la celebraci\u00f3n del nacimiento de Jesucristo. <\/p>\n\n\n\n<p>Fue una tarde a los pies del Annapurna un a\u00f1o atr\u00e1s cuando conoc\u00ed a Heber paseando por el lago de Pokara.  Aquel d\u00eda sentados en una mesa como \u00fanico testigo el aura Nepal\u00ed decidi\u00f3 nuestro destino. Acaso la vida no est\u00e1 hecha para sue\u00f1os que sobrepasan las cumbres m\u00e1s altas y borrascosas. Aquellas que ten\u00edamos enfrente y de una manera u otra marcaron el comienzo de este viaje  El tiempo hab\u00eda pasado tan r\u00e1pido que parec\u00eda que fuera ayer cuando nos conocimos. Recuerdo aquel d\u00eda que planificamos el viajar juntos por \u00c1frica y entonces finalmente llego el d\u00eda de volvernos a ver. Aquella tarde de camino al aeropuerto me costaba imaginar la vida en aquel \u00e1rido lugar de \u00e1rboles espinosos entre la tierra yerma y los extensos \u00abcultivos de <em>teff<\/em> \u00abel cereal cultivado en Etiopia. Era un paisaje de monta\u00f1a ahogado entre el polvo y pelado. Iban apareciendo humildes aldeas detenidas en el tiempo. Cuando me baj\u00e9 en el aer\u00f3dromo hab\u00eda grandes grupos de animales tras una cerca a trav\u00e9s de la cual pod\u00eda ver a cervatillos rastreando con su olfato al otro lado la pista de aterrizaje. Aquel lugar era el punto de encuentro de dos almas viajeras. El avi\u00f3n aterriz\u00f3. El vuelo de Ad\u00eds Abeba a Lalibela hab\u00eda llegado a su destino. De repente aquel hombre que asomaba por la puerta del aer\u00f3dromo era mi amigo Heber. Estaba ligero de equipaje con pantal\u00f3n corto deshilachado, gafas de sol, camiseta de Garfield y los dedos de sus pies al aire. Luc\u00eda colorido igual que las m\u00e1s de cincuenta banderas de los pa\u00edses que hab\u00eda visitado que cubr\u00edan su equipaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" data-id=\"14536\" data-src=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0917-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-14536 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0917-768x1024.jpg 768w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0917-225x300.jpg 225w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0917-scaled.jpg 600w\" data-sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 768px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 768\/1024;\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>Recuerdo que sus ojos miraban asombrados a su alrededor conmovido por pisar de nuevo un lugar desconocido de nuevo. Ya en el bus de camino a Lalibela Heber no dejaba de observar por la ventanilla las chozas redondas de paja y la gente que pasaba. Hombres con sacos al hombro mujeres con ramas secas a sus espaldas y ni\u00f1os con bidones de agua en la cabeza. Todos recorr\u00edan grandes distancias. \u201c\u00a1Bienvenido a \u00c1frica!\u201d, le dije a Heber. <\/p>\n\n\n\n<p>Lalibela se encontraba en el coraz\u00f3n de Etiop\u00eda y era el lugar de peregrinaje m\u00e1s importante para miles de cristianos ortodoxos et\u00edopes que viajan a pie durante d\u00edas para llegar a esta ciudad a cumplir promesas y visitar los lugares sagrados. Todo aquello correspond\u00eda con el ruido y el jolgorio que hab\u00eda presenciado en el bus cuando llegu\u00e9 a Lalibela: las personas llenas de fe se sent\u00edan pisando tierra santa. Heber lleg\u00f3 el 6 de enero de 2008 justo un d\u00eda antes de Navidad pues en la Iglesia Ortodoxa Et\u00edope se sigue utilizando el antiguo calendario copto raz\u00f3n por lo cual existe una diferencia de siete u ocho a\u00f1os menos con el calendario gregoriano.\u00bb La Navidad o Genna se celebra el 7 de enero no el 25 de diciembre\u00bb <\/p>\n\n\n\n<p>Delante de nuestra casa hab\u00eda un camino que sub\u00eda al monte y fieles con largos palos en cruz de madera de hierro y una dorada, con velas y biblias en la mano sub\u00edan de madrugada todav\u00eda en la noche solemnemente hacia la iglesia situada en la zona alta de Lalibela. Aquel d\u00eda no nos hizo falta poner el despertador. Volvimos al cuarto y pasadas unas horas cuando aclaro subimos caminando juntos a conocer la parte alta del pueblo. Cuando llegamos el ambiente que se respiraba era de otro tiempo. Una fuerte atm\u00f3sfera religiosa reinaba en Lalibela. Las calles se te\u00f1\u00edan de blanco, Ceremonias lit\u00fargicas, plegarias y multitud de fieles sanos y enfermos se congregaban a las puertas de las iglesias. Eran miles de personas ataviadas con telas de algod\u00f3n blanco llamadas <em>Shamma<\/em> que usaban como mant\u00f3n. Los mendigos sentados por los suelos o arrodillados de pie descalzos con mu\u00f1ones en los dedos con s\u00edntomas de gangrena en sus piernas, su mirada hiriente y perdida con su mano extendida pidiendo limosna rezando plegarias al cielo. El fervor religioso lo invad\u00eda todo. Todo, adem\u00e1s era de una colorida viveza; el rojo de la tierra excavada con el verde de las monta\u00f1as, el blanco de sus h\u00e1bitos y los burros. En los mercados se vend\u00edan camisetas con la cruz de Lalibela collares con cruces latinas y griegas. Algunos ancianos llevaban tatuados en su cuello, barbilla, rostro, brazos y piernas peque\u00f1os y grandes crucifijos. La fe se viv\u00eda con intensidad. <\/p>\n\n\n\n<p>Heber un tipo sin dogmas no ten\u00eda mucho inter\u00e9s en conocer iglesias aunque hab\u00eda un conjunto de once templos rupestres excavados en la roca bas\u00e1ltica y ocultos en el interior de las monta\u00f1as. Costaba cincuenta d\u00f3lares conocer aquel conjunto de iglesias del siglo XII, un precio para turistas m\u00e1s alto que el salario mensual de un et\u00edope. Decidimos no pagar la entrada y por ese motivo no fuimos a visitarlas, pero por suerte caminando sin rumbo por los caminos de Lalibela nos encontramos con una de ellas. El santuario estaba tallado en un \u00fanico monolito de roca con forma de cruz bajo el nivel del suelo. Hundido en la oquedad de la tierra ten\u00eda uno que acerarse para poder verlo. All\u00ed no nos encontramos con nadie salvo con un monje ortodoxo vestido con una t\u00fanica amarilla leyendo la biblia. Al verlo supuse que era el sacerdote que guardaba el templo y fue all\u00ed que me di cuenta que Etiopia no se parec\u00eda a ning\u00fan otro pa\u00eds conocido por ser una de las naciones m\u00e1s antiguas de \u00c1frica y del mundo. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" data-id=\"14511\" data-src=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0790-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-14511 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0790-768x1024.jpg 768w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0790-225x300.jpg 225w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0790-scaled.jpg 600w\" data-sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 768px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 768\/1024;\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">SAMSUNG CAMERA PICTURES<\/figcaption><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\"><strong>La ceremonia del caf\u00e9 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la parte alta de Lalibela se desarrollaba la vida principal del pueblo con sus restaurantes, mercados y comercios. Abajo la vida era m\u00e1s tranquila y rural. \u00c9ramos un centro de atracci\u00f3n especialmente para los ni\u00f1os que se nos acercaban pidiendo caridad. Uno de ellos se hizo nuestro amigo y nunca se despegaba de nosotros. Le prometimos que ir\u00edamos a su casa pues \u00e9l insist\u00eda en invitarnos cada vez que nos ve\u00eda. La casa era de barro y piedra con el techo de brezo seco y un peque\u00f1o terreno donde la mama nos recibi\u00f3. Ella era una joven hermosa como su nombre \u00abAnisa.\u00bb Era inevitable no fijarse en su belleza, en su fino cuerpo y largas piernas, en su pelo rizado y abultado a la altura de los hombros, en sus grandes y redondos pendientes colgantes de color dorado. Su blusa blanca con estampados de colores dejaba ver en su cuello un crucifijo tallado de madera con la cruz de Lalibela. Anisa nos recibi\u00f3 con la ceremonia del caf\u00e9 tradici\u00f3n de Etiop\u00eda. Lav\u00f3 el grano sin tostar en una tina y en un infiernillo met\u00e1lico fue haciendo la brasa. Luego sobre un platillo plano tost\u00f3 el caf\u00e9 que nos acerc\u00f3 para que degust\u00e1ramos el aroma. Bien tostado lo moli\u00f3 en un mortero a\u00f1adiendo agua en una cafetera tradicional y lo hirvi\u00f3. Nos lo sirvi\u00f3 en unas tazas sin asas mientras el olor a incienso se mezclaba con el aroma del caf\u00e9 y de la paja seca que cubr\u00eda el suelo. Heber y yo est\u00e1bamos sentados a la mesa en unos troncos de madera, al otro lado estaba su hijo un ni\u00f1o que no dejaba de mirarnos alegre \u00e9l de que estuvi\u00e9ramos en su casa. Vest\u00eda una camiseta de un equipo de futbol pantal\u00f3n vaquero y playeros. La disposici\u00f3n de Anisa era de atenci\u00f3n. Su gesto expresaba empat\u00eda y gratitud. Mientras segu\u00eda en sus quehaceres se acercaba a nosotros cuando pod\u00eda y nos serv\u00eda otra taza de caf\u00e9. Luego nos invit\u00f3 a comer <em>enjera<\/em> la base de la alimentaci\u00f3n et\u00edope que se come a cualquier hora. Era una masa no muy espesa hecha con harina de <em>teff<\/em> que se pon\u00eda sobre una plancha de barro hasta quedar cocida. A la masa parecida a una torta esponjosa le a\u00f1adi\u00f3 pollo con salsa, lentejas, pur\u00e9 de garbanzos, verduras, ensalada, arroz y salsa picante. La proximidad y la calidez se ensanchaban un poco m\u00e1s a cada instante pues en la misma medida en que se abr\u00edan nuestros corazones asimismo \u00e9ramos acogidos por esta familia en su casita de barro y paja. Desde aquel d\u00eda Heber y yo nunca faltamos a la ceremonia del caf\u00e9. Aquel ritual sagrado se hac\u00eda en cualquier puestecito de venta o en cualquier casa donde nos deten\u00edamos por el camino y nos invitaban a pasar. Esos espont\u00e1neos encuentros iban siendo una t\u00f3nica com\u00fan en \u00c1frica en donde no hab\u00eda una bombilla que iluminara las casas pero siempre hab\u00eda espacio para el forastero o quien lo necesitara.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo que estaba viviendo a m\u00ed me daba la impresi\u00f3n de estar en un mundo aparte donde todo era diferente\u00bb hasta el horario\u00bb pues para los et\u00edopes el d\u00eda comienza con la puesta de sol que ser\u00edan las seis de la ma\u00f1ana para nosotros, o sea que cuando nos dec\u00edan que el bus sal\u00eda a las once de la ma\u00f1ana realmente lo hac\u00eda a las cinco de la madrugada \u00abseis horas menos\u00bb por lo tanto nos ten\u00edamos que levantar todav\u00eda en la noche para poder llegar con tiempo y organizarnos. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" data-id=\"14509\" data-src=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0794-1-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-14509 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0794-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0794-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0794-1-768x576.jpg 768w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0794-1-scaled.jpg 800w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0794-1-550x413.jpg 550w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0794-1-350x263.jpg 350w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/SAM_0794-1-260x195.jpg 260w\" data-sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/768;\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">SAMSUNG CAMERA PICTURES<\/figcaption><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lalibela La llegada a Lalibela fue apote\u00f3sica pues las personas dentro del bus emit\u00edan sonidos tribales y rug\u00edan las gargantas al un\u00edsono como en un grito de guerra que celebraba la llegada. El clima era relativamente seco y suave con el cielo queriendo nublarse. Afuera comenz\u00f3 a multiplicarse la gente que caminaba por el medio &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14509,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_genesis_hide_title":false,"_genesis_hide_breadcrumbs":false,"_genesis_hide_singular_image":false,"_genesis_hide_footer_widgets":false,"_genesis_custom_body_class":"","_genesis_custom_post_class":"","_genesis_layout":"","footnotes":""},"categories":[17,12],"tags":[73],"class_list":{"0":"post-3741","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-africa","8":"category-vuelta-al-mundo","9":"tag-etiopia","10":"entry"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3741","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3741"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3741\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14537,"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3741\/revisions\/14537"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}