{"id":3821,"date":"2015-03-29T18:55:57","date_gmt":"2015-03-29T16:55:57","guid":{"rendered":"http:\/\/litosasturias.com\/?p=3821"},"modified":"2025-08-17T17:02:44","modified_gmt":"2025-08-17T15:02:44","slug":"iran-shiraz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/iran-shiraz\/","title":{"rendered":"Ir\u00e1n &#8211; Shiraz"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"206\" height=\"206\" data-id=\"15583\" data-src=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/515680730_10228647278710023_4647833892566706577_n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15583 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/515680730_10228647278710023_4647833892566706577_n.jpg 206w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/515680730_10228647278710023_4647833892566706577_n-150x150.jpg 150w, https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/515680730_10228647278710023_4647833892566706577_n-80x80.jpg 80w\" data-sizes=\"(max-width: 206px) 100vw, 206px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 206px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 206\/206;\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>La aventura y el amor a lo desconocido me arrastraron hacia el Corredor de Wakhan estrecho paso entre las cordilleras Pamir y Karakorum en la provincia de Badajshan al noroeste de Afganist\u00e1n un \u00e1rea remota escasamente poblada y de dif\u00edcil acceso. Aterric\u00e9 en Ir\u00e1n tras cruzar el peque\u00f1o estrecho de mar que lo separa de los Emiratos \u00c1rabes y despu\u00e9s de cambiar unos d\u00f3lares llegu\u00e9 en taxi al centro de Shiraz capital de la provincia de Fars, ciudad famosa por albergar las tumbas de los c\u00e9lebres y queridos poetas persas Hafiz y Saadi.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que hice fue alojarme en un hotel barato y despu\u00e9s sal\u00ed a explorar la ciudad. Hab\u00eda muros pintados con letras \u00e1rabes que asaltaron mi curiosidad y de repente me encontr\u00e9 paseando alrededor de una fortaleza sobre la plaza central donde encontr\u00e9 el Bazar Vakil un laberinto de bazares con viejas c\u00fapulas, grandes b\u00f3vedas como cuevas con varias claraboyas y viejos ventiladores de madera. Hab\u00eda numerosas tiendas de hierbas, especias, se vend\u00edan las populares alfombras persas. Mientras caminaba me deten\u00eda en los puestecitos de aceitunas y en otros donde compr\u00e9 helados y batidos. Los quioscos me transportaban a otros tiempos y caminar por Shiraz era como recorrer un poema con los pies.<\/p>\n\n\n\n<p>El ambiente era una mezcla de perfume y olor a especies donde la gente socializaba en los mercados y tiendas mientras yo me iba familiarizando con todo. La ciudad estaba llena de mezquitas y era curioso sentir c\u00f3mo al entrar por sus patios y pasillos transcurr\u00eda la vida cotidiana de las personas. Un ambiente sagrado de devoci\u00f3n los unificaba a todos en una actitud de humildad y reverencia. Sentado en aquellos grandes patios de los complejos religiosos ve\u00eda que el tiempo de contacto con lo sagrado pod\u00eda ser tambi\u00e9n un lugar de esparcimiento y encuentro mientras algunos recitaban textos cor\u00e1nicos o rezaban en silencio tambi\u00e9n se escuchaba un ligero murmullo de conversaciones. Me di cuenta que al contrario de otras partes del mundo donde el centro de la vida gira en torno a los centros comerciales all\u00ed aunque la necesidad de consumo tambi\u00e9n existiera observaba que le dedicaban m\u00e1s tiempo a reunirse en los lugares sagrados de oraci\u00f3n para dirigirse directamente a Dios o para compartir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>YAZD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras permanecer unos d\u00edas en Shiraz me dirig\u00ed a Yazd, que se encuentra en la planicie central de Ir\u00e1n entre los desiertos Dasht-e kavir y Dasht-e lut. Al salir de Shiraz recuerdo ver desde la ventanilla del bus a los pastores n\u00f3madas que acampaban con sus tiendas y reba\u00f1os sobre el calor del desierto. Esa manera de vivir de un lado a otro en aquel terreno tan hostil capt\u00f3 mi atenci\u00f3n de camino a Yazd, ciudad que durante la \u00e9poca sas\u00e1nida fue un centro de zoroastrismo donde se veneraba al Dios creador Ahura Mazda y as\u00ed de repente bajo el c\u00e1lido sol brot\u00f3 una ciudad de la arena. Me traslade al barrio viejo donde hab\u00eda casas de techos abovedados hechas con paredes de adobe y destacaban a primera vista las torres del viento sobresaliendo por las azoteas dirigiendo el aire al interior de las casas para reducir las altas temperaturas. Mientras avanzaba por las calles del casco antiguo la sombra de las c\u00fapulas me resguardaba del sol y una tenue luz se filtraba por las altas claraboyas. Rodeado de paredes de barro parec\u00eda que aquel lugar tuviera siglos porque no hab\u00eda all\u00ed edificios modernos con vidrieras acristaladas sino todo lo contrario un lugar austero donde me encontr\u00e9 con un se\u00f1or de avanzada edad que viv\u00eda en una casa entre los viejos pasadizos y que junto a su mujer sali\u00f3 a recibirme al verme pasar. Se trataba de un lugar oscuro de paredes resquebrajadas sin mobiliario ni ventanas por donde entrara la luz, no obstante hab\u00eda una atm\u00f3sfera de afable cercan\u00eda y aunque fue corto el encuentro un sentimiento mutuo de gratitud hab\u00eda surgido entre nosotros pues era grato para m\u00ed sentirme bien recibido y motivo de alegr\u00eda para ellos recibir a un extra\u00f1o como cortes\u00eda de la familia. Siguiendo por aquellas callejuelas encontr\u00e9 mi hostal y fue agradable llegar tomar un t\u00e9 de bienvenida y sentarme a tertuliar sobre alfombras en la sala de estar con estudiantes que como yo hab\u00edan llegado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>KHASAN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras pasar unos d\u00edas en Yazd mi intenci\u00f3n era dirigirme a Isfah\u00e1n pero en la estaci\u00f3n de buses todo estaba copado para ese destino entonces cambi\u00e9 mi ruta a Khasan, ciudad que escog\u00ed simplemente por azar. Mientras esperaba la llegada del bus los trabajadores de la compa\u00f1\u00eda de transporte me invitaron a comer en la oficina un bocadillo con un refresco, despu\u00e9s beb\u00ed un poco de t\u00e9 y prob\u00e9 unos pastelitos dulces. Al igual que me hab\u00eda sucedido en Yazh las personas eran especialmente atentas y una vez arriba en el bus me preguntaba si toda la gente ser\u00eda tan cordial y si en Afganist\u00e1n adonde pensaba dirigirme despu\u00e9s suceder\u00eda lo mismo. Tras cinco horas de viaje se detuvo el autob\u00fas en una intersecci\u00f3n de la carretera antes de llegar a Kashan donde me baj\u00e9 y enseguida un coche par\u00f3 a recogerme cuando me vio haciendo dedo para acercarme a la ciudad. Volv\u00ed a sentirme muy agradecido porque lo hizo sin cobrarme nada sin embargo al bajarme todo estaba triste pues aquel d\u00eda las tiendas y los comercios del bazar estaban cerrados. Caminando solo por aquel suelo de canto empedrado entre la frialdad de un mercado sin voces y viendo todas las persianas de los comercios cerradas daba cierta inquietud atravesar las calles que parec\u00edan estar sacadas de una escena de cine negro, uno que otro perro olfateaba entre la basura y me asust\u00e9 al ver c\u00f3mo sal\u00eda corriendo un gato maullando a la vuelta de la esquina. M\u00e1s adelante unas calles arriba encontr\u00e9 las casas tradicionales de ricos y acaudalados mercaderes donde sus p\u00f3rticos y entradas estaban decorados con relieves y destacaban a primera vista sus jardines y fuentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>ABYANEH Y NATANZ<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s tom\u00e9 un taxi con la intenci\u00f3n de visitar Abyaneh y Natanz dos pueblos desde donde tomar\u00eda un bus hacia Isfah\u00e1n cuando el chofer me pregunt\u00f3 si pod\u00eda recoger a su mujer y a su hijo y as\u00ed lo hicimos. Se dirigi\u00f3 Dar\u00edo a su casa y sali\u00f3 preparada la familia para pasar un d\u00eda de picnic, tan pronto como nos fuimos conociendo comenzamos un peque\u00f1o ascenso por carretera hacia Abyaneh. Al final acab\u00e9 como invitado en la ma\u00f1ana a beber t\u00e9 a la sombra de un \u00e1rbol, a pesar de no entender nada de farsi la cuidadosa atenci\u00f3n de mis anfitriones me hac\u00eda sentir bien entretanto que observaba un oasis verde de grandes \u00e1rboles frutales en mitad de aquel terreno semides\u00e9rtico, las casas de adobe diseminadas por las pendientes del valle, el color rojizo de las fachadas de arcilla, sus techos, ventanas y balcones y todo en medio de una honda cordialidad donde me sirvieron el t\u00e9 una tetera de metal para dejarme llevar por aquella serena ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s decid\u00ed dar un paseo por el pueblo donde una sucesi\u00f3n de estrechas calles y arcos bajo las casas se abr\u00eda ante m\u00ed. Siguiendo mis pasos la mirada se deten\u00eda de nuevo en las paredes de barro donde el sol incid\u00eda con viveza bajo el intenso azul del cielo y a diferencia de los lugares que hab\u00eda visitado anteriormente donde vest\u00edan de negro las mujeres en Abyaneh lo hac\u00edan con sus hijab estampados de flores y faldas coloridas. Por la poca gente que hab\u00eda, pod\u00eda sentir mejor el pausado ritmo que marcaba el comp\u00e1s en la vida de Abyaneh donde el color ocre se extend\u00eda a lo largo y ancho de la ladera del monte Karkas, entraba en la ciudad y hac\u00eda parte de ella como si la naturaleza lo creara todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda dejado el movimiento de las ciudades y entonces a\u00fan a la hora del mediod\u00eda apenas comenzaba mi jornada bebiendo otro azucarado t\u00e9 de hojas verdes. Hab\u00eda informado a mi familia en Espa\u00f1a de mi llegada a Ir\u00e1n y la hospitalidad de la gente pero nadie sospechaba que me dirig\u00eda a Afganist\u00e1n teniendo claro que deb\u00eda mantener este plan en secreto si no quer\u00eda preocupar a nadie. Luego volv\u00ed a encontrarme con Dario y su familia en la hora acordada para continuar nuestro recorrido hasta Natanz otro pueblo cercano donde enlace transporte para Isfah\u00e1n en lo que fue un corto trayecto de dos horas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La aventura y el amor a lo desconocido me arrastraron hacia el Corredor de Wakhan estrecho paso entre las cordilleras Pamir y Karakorum en la provincia de Badajshan al noroeste de Afganist\u00e1n un \u00e1rea remota escasamente poblada y de dif\u00edcil acceso. 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