{"id":3922,"date":"2013-11-24T00:09:57","date_gmt":"2013-11-23T23:09:57","guid":{"rendered":"http:\/\/litosasturias.com\/?p=3922"},"modified":"2023-06-04T19:02:40","modified_gmt":"2023-06-04T17:02:40","slug":"china-entrando-en-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carlosmunozgonzalez.com\/litosasturias\/china-entrando-en-china\/","title":{"rendered":"China &#8211; Primer contacto"},"content":{"rendered":"\n<p>Estaba algo desorientado. Llevaba d\u00edas buscando la frontera hacia China, pero como siempre no le\u00ed ni investigu\u00e9 lo suficiente, y olvid\u00e9 que estaba a punto de entrar a uno de los pa\u00edses m\u00e1s grandes del mundo. Sent\u00ed miedo, no lo niego, pero en ese momento ten\u00eda que mandar ese temor al diablo y deb\u00eda avivar mis sentidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontr\u00e9 un riguroso puesto de control. Dentro de una caseta me sacaron el ordenador, que no ten\u00eda bater\u00eda, pero rebuscando entre mis cosas encontraron el cable para encenderlo. Revisaron todos mis documentos, fotos, programas e informaci\u00f3n. Parec\u00eda como si me tomaran por un esp\u00eda. Mientras me registraban, trataba de entender el porqu\u00e9 de todo aquello. Despu\u00e9s de analizar todo y rellenar un formulario me dejaron continuar. Al salir vi que todo estaba rodeado de banderas comunistas y soldados.<\/p>\n\n\n\n<p>La carretera entre ambas fronteras estaba delimitada por una valla que cubr\u00eda todo el per\u00edmetro. Al final se pod\u00eda ver una enorme puerta que defin\u00eda la entrada al territorio chino. Al otro lado se encontraba el umbral hacia un nuevo mundo, as\u00ed que le ped\u00ed a uno de aquellos funcionarios de seguridad que me escribiese en un papel c\u00f3mo llegar a la ciudad m\u00e1s cercana. Realic\u00e9 los tr\u00e1mites aduaneros y sal\u00ed del edificio. Un grupo de soldados se cuadr\u00f3 para escoltarme hasta la salida donde esperaba una furgoneta de transporte p\u00fablico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>TAKASHIKEN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de un rato llegamos a Takashiken, ciudad fronteriza. Pagu\u00e9 el transporte con el dinero mongol que me hab\u00eda sobrado y el chofer acept\u00f3 sin problemas. Media hora despu\u00e9s me sub\u00ed a otro veh\u00edculo compartido. Yo no sab\u00eda a d\u00f3nde iba, pero al menos avanzaba. Tras un par de horas de viaje, llegamos a una peque\u00f1a ciudad, cuyo nombre a\u00fan desconozco. Situada en medio de un inexpresivo desierto, ten\u00eda carreteras asfaltadas, edificios y casitas de colores, espacios verdes, glorietas con flores y fuentes. Hab\u00eda sido un cambio extraordinario.<\/p>\n\n\n\n<p>Al momento localic\u00e9 varios hoteles, pero nadie me atend\u00eda. Todo resultaba inveros\u00edmil. Me miraban asustados, como si yo fuera un extraterrestre, y siempre me mandaban al siguiente hotel haciendo gestos negativos con la cabeza. Pens\u00e9 que todos los hoteles estaban llenos. Las personas me trataban con desconfianza y ten\u00eda la sensaci\u00f3n de no ser bien recibido. Hab\u00eda puesto un pie en ese otro planeta que se llama China. Me preguntaba en d\u00f3nde hab\u00eda ca\u00eddo, por qu\u00e9 todos se comportaban tan extra\u00f1o. Cuando entraba en alguna tienda para comprar, se quedaban postrados detr\u00e1s m\u00edo vigil\u00e1ndome. Nadie me entend\u00eda, hasta que una chica afable se me acerc\u00f3 habl\u00e1ndome en ingl\u00e9s y se ofreci\u00f3 a ayudarme; me explic\u00f3 que aquella \u00e1rea era muy cerrada para los extranjeros. Fuimos a un hotel y ella me reserv\u00f3 una habitaci\u00f3n entregando su documento de identidad. Le di las gracias y nos despedimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>BOLETO A URUMCHI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente me dirig\u00ed a la estaci\u00f3n de autobuses para preguntar en d\u00f3nde estaba y hacia d\u00f3nde pod\u00eda ir, pero sucedi\u00f3 lo mismo: no hab\u00eda manera de poder comunicarme. Afuera de la estaci\u00f3n, me encontr\u00e9 con una mujer alemana que trabajaba en proyectos de cooperaci\u00f3n internacional y sab\u00eda hablar chino. Entonces entr\u00f3 conmigo y me compr\u00f3 un boleto a Urumchi, capital aut\u00f3noma de la provincia Sinkiang. Sent\u00ed una alegr\u00eda enorme porque sab\u00eda mi destino despu\u00e9s de varios d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Atraves\u00e9 campos con vastas praderas en los que pac\u00eda el ganado. Pod\u00eda ver f\u00e1bricas en medio de la nada y muchos controles militares. Hab\u00eda garitas y retenes en medio de la carretera. Siempre me hac\u00edan bajar del autob\u00fas, me ped\u00edan el pasaporte, lo revisaban y se deten\u00edan a mirar la p\u00e1gina de la visa de la Uni\u00f3n de Myanmar (Birmania), no s\u00e9 si porque aquel pa\u00eds tambi\u00e9n era comunista o porque se confund\u00edan los n\u00fameros de la visa. No ven\u00edan tan mal aquellos controles rutinarios porque utilizaba el tiempo para estirar un poco las piernas. Todo el d\u00eda viajando por aquel desierto me daba tiempo para contar los paneles solares que hab\u00eda en los techos de las casas y las farolas que adornaban carreteras y aceras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>URUMCHI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ya estaba oscureciendo cuando llegu\u00e9 a la ciudad de Urumchi. La arquitectura me pareci\u00f3 extra\u00f1a, pues a pesar de su contextura moderna, los edificios parec\u00edan deshabitados. Yo me sent\u00eda extra\u00f1o: era dif\u00edcil asimilar tantos cambios en tan poco tiempo. Un d\u00eda estaba en Mongolia, al d\u00eda siguiente en un lugar desconocido, en medio de grandes extensiones \u00e1ridas, y despu\u00e9s en una ciudad de doce millones de habitantes, al extremo occidental de China.<\/p>\n\n\n\n<p>En Urumchi hab\u00eda un terrible ajetreo. Las calles estaban llenas de mercados y el bullicio era constante. Encontr\u00e9 muchos hoteles econ\u00f3micos, pero tampoco en aquella ciudad hospedaban extranjeros. Eran muy antip\u00e1ticos y me mandaban siempre a otro lugar. Caminaba sin esperanza por las oscuras calles cuando se me ocurri\u00f3 entrar a un hotel cinco estrellas para pedir ayuda. Supuse que aquel personal hablar\u00eda algo de ingl\u00e9s y ser\u00eda m\u00e1s amable conmigo, y as\u00ed fue; el hotel no ten\u00eda problema en alojarme, pero yo no pod\u00eda pagar el precio. Tuve que seguir buscando, pero calles abajo todo era igual, en los hoteles una sonrisa significaba desaprobaci\u00f3n y rechazo. Hab\u00eda captado bien el mensaje, y cuando me daban la negativa con una sonrisa, les respond\u00eda de la misma manera con otra enorme sonrisa, pero de odio, hasta que finalmente encontr\u00e9 un hotel en el que me recibieron. Solo quer\u00eda descansar y olvidar aquella horrenda jornada. Me tumb\u00e9 en la cama agotado, al rato son\u00f3 el tel\u00e9fono en mi habitaci\u00f3n. No entend\u00eda ni una palabra. Se me ocurri\u00f3 en aquel instante que quiz\u00e1s tendr\u00eda problemas con la polic\u00eda. Pod\u00eda esperar cualquier cosa. Colgu\u00e9 el tel\u00e9fono y contin\u00fae durmiendo, pero pasado un rato golpearon a la puerta de mi habitaci\u00f3n. Me levant\u00e9 algo asustado porque no eran horas para venir a molestarme. Abr\u00ed la puerta y apareci\u00f3 una se\u00f1ora vestida muy raro y con rulos en la cabeza. Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 quer\u00eda y enseguida me contest\u00f3 en ingl\u00e9s: \u201c\u00a1Massage, massage!\u201d. Gir\u00e9 mal humorado, cerr\u00e9 la puerta de un golpazo, me ech\u00e9 de nuevo en la cama y ca\u00ed rendido al instante. A los cinco minutos son\u00f3 otra vez el maldito tel\u00e9fono y volv\u00ed a escuchar palabras en chino; colgu\u00e9, per al rato me volvieron a tocar a la puerta. Me levant\u00e9 con educaci\u00f3n, pero muy cabreado. Al abrir apareci\u00f3 una jovencita hermosa de unos veinticinco a\u00f1os. Y me dijo la misma palabra en ingl\u00e9s: \u201c\u00a1Massage, massage!\u201d. No lo pod\u00eda creer. Cerr\u00e9 la puerta y me sent\u00e9 en la cama en estado catat\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>UN PASO ADELANTE DOS ATR\u00c1S <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Temprano en la ma\u00f1ana deb\u00eda poner manos a la obra y buscar otro alojamiento m\u00e1s barato. Entr\u00e9 en un ciber caf\u00e9 para buscar informaci\u00f3n, pero tampoco pod\u00eda porque siempre me ped\u00edan la c\u00e9dula de identidad china. Daba un paso adelante y dos atr\u00e1s. Era terrible, solo quer\u00eda huir. No pod\u00eda serenarme, pues todo se me pon\u00eda cuesta arriba y me resultaba verdaderamente dif\u00edcil superar aquellos obst\u00e1culos. Pregunt\u00e9 en mi hotel por la estaci\u00f3n de trenes, pero tampoco pudieron ayudarme. De nada me serv\u00eda el ingl\u00e9s. La recepcionista me traslad\u00f3 al frente a un hotel lujoso, en \u00e9l todo el personal estaba para atenderme. Al preguntar por la estaci\u00f3n de tren llamaron por tel\u00e9fono y me apuntaron en un papel todos los horarios y salidas. Me sent\u00ed todo un hombre de negocios. Ten\u00eda como cinco personas alrededor m\u00edo con trajes de mozo, sombrero y guantes blancos. Pensaban que estaba hospedado ah\u00ed. Al final me informaron que el tren sal\u00eda en tres d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la direcci\u00f3n en la mano de la estaci\u00f3n de tren, par\u00e9 un taxi a la salida del hotel y le indiqu\u00e9 la ruta por seguir, pero con la cantidad que \u00e9ste me quer\u00eda cobrar bien podr\u00eda haber llegado a la siguiente ciudad. Le cerr\u00e9 la puerta sonriendo muy despacio y me sub\u00ed en otro taxi. Ten\u00eda que salir de aquella pesadilla como fuera. Cuando llegu\u00e9 a la terminal de tren todo estaba abarrotado de gente, en las calles, que se amontonaban sentados esperando su hora de partida. Me encontr\u00e9 con unas veinte ventanillas de servicio, con colas de cincuenta o cien personas cada una. Eran miles, sobre todo campesinos. Nunca hab\u00eda visto tanta gente en una estaci\u00f3n. Ya me imaginaba lo dif\u00edcil que resultar\u00eda intentar explicar mi destino en la ventanilla. Aquello se me convirti\u00f3 en una odisea, pues no sab\u00eda el idioma. La empleada de la ventanilla no me entend\u00eda, pero insist\u00ed; retirarme de la cola equivaldr\u00eda a hacer de nuevo otra fila de una hora. Yo no sab\u00eda hacia a d\u00f3nde ir, simplemente le hice se\u00f1as a la chica con la mano indic\u00e1ndole que me dirig\u00eda lejos. Ella entonces me entreg\u00f3 un boleto con un destino desconocido. Todo estaba en letras chinas, as\u00ed que no sab\u00eda a d\u00f3nde me dirig\u00eda ni cu\u00e1nto tiempo de viaje ten\u00eda por delante. Solo quer\u00eda avanzar, pero el boleto era para el d\u00eda siguiente y tuve que buscar hospedaje de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>UN MERCADER PAKISTAN\u00cd Y PIEDRAS PRECIOSAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor de la estaci\u00f3n pregunt\u00e9 en varios hoteles, pero sucedi\u00f3 la misma historia. Afortunadamente, cuando estaba a punto de regresar al hotel de los masajes, me recibieron en uno. A la entrada conoc\u00ed a Navedd Gems, un mercader pakistan\u00ed, especializado en piedras preciosas. Era un joven atractivo, de piel no muy oscura, m\u00e1s bien de aspecto europeo. Hablaba con fluidez varios idiomas y viv\u00eda en Gilgit-Baltist\u00e1n, regi\u00f3n localizada al oeste del rio Indo, al norte de Pakistan. Navedd emprend\u00eda un productivo y arduo viaje desde su pa\u00eds, atravesando una de las \u00e1reas m\u00e1s altas y remotas del mundo, por una carretera que conecta China con Pakist\u00e1n a trav\u00e9s de las monta\u00f1as del Karakorum. Se dedicaba al comercio internacional, negociando con clientes adinerados chinos que invert\u00edan en gemas de alta calidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Navedd me invito a cenar a un bar de comida pakistan\u00ed. Yo estaba asombrado por todo lo que me contaba. Al regresar al hotel le habl\u00e9 de la llamada telef\u00f3nica y la historia de los masajes. Sonri\u00f3. Luego subimos las escaleras hasta el primer piso. Toc\u00f3 en la puerta de una habitaci\u00f3n y nos abrieron unas chicas muy cordiales. Hab\u00eda cuatro mujeres y cuatro literas, en un cuarto muy reducido de espacio. Eran prostitutas que trabajaban en el hotel al servicio de los clientes. Me las present\u00f3 como sus amigas. Nos sentamos un rato a charlar con ellas en la habitaci\u00f3n y despu\u00e9s nos despedimos.<\/p>\n\n\n\n\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba algo desorientado. Llevaba d\u00edas buscando la frontera hacia China, pero como siempre no le\u00ed ni investigu\u00e9 lo suficiente, y olvid\u00e9 que estaba a punto de entrar a uno de los pa\u00edses m\u00e1s grandes del mundo. 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