Que bien cuando llegué a Orlando con Mickey y sus amigos. Aquella semana que pasé en Disney World me pude permitir el lujo de dormir en un hotel con servicio de limpieza una cama amplia para mi solo televisión y una buena ducha de agua caliente, lo que hacía tiempo que no disfrutaba. Mi rutina era levantarme a primera para coger el autobús de conexión hasta la entrada del parque temático y después de todo un día de diversión cuando cerraba el parque sobre las ocho-nueve de la tarde volver de regreso a casa.
Fue una semana perfecta salvo el día que me equivoqué de autobús y di unas vueltas de mas, pero no hay mal que por bien no venga porque gracias a eso caminando por las calles de Orlando me encontré con un cartel a la entrada de un bar que ponía la hora de retransmisión del partido de fútbol Sporting – Madrid. A la mañana siguiente fue que me levanté contento y me puse guapo para más tarde ir a ver el partido y tomarme unas cervezas en mi día de descanso.
Por lo demás no hay palabras para describir este parque temático lleno de magia e ilusión.

















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