
Puerto del Rosario es la capital de Fuerteventura, se encuentra en la parte este de la isla ocupando su parte central. Cerca de la Bahía, en el mismo centro de la ciudad, Playa Chica es una playa resguardada de aguas tranquilas. En la calle León y Castillo, así como en la peatonal primero de Mayo hay comercios, tiendas, cafeterías y bares con terrazas para poder sentarse.



Pero no fue haber aterrizado en Puerto del Rosario lo que me sorprendió. De hecho, cuando atravesaba en autobús la carretera panorámica FV-1 del parque natural de las dunas de Corralejo pensé que había llegado a otro planeta. Playa Alzada, Playa del Moro, Playa del Dormidero, Playa el Bajo Negro, las llamadas Grandes playas de Corralejo, son nueve kilómetros de playas bordeadas por Dunas que van a morir al mar, de aguas turquesas, y verde esmeralda. Los coches, las bicicletas, las caravanas y furgonetas aparcaban al borde de la carretera. Sin escucharse gritos ni alaridos, con un viento ululante solo podía sentir paz y reposo, mientras tanto contemplaba en el cielo las cometas, con los deportistas practicando Windsurf, kitesurf. No sabía diferenciar si estaba en áfrica, en un desierto del lejano oriente, o en qué mágico lugar me encontraba, y por es tan especial este lugar donde llegan directores de todo el mundo para buscar localizaciones cinematográficas. “Wonder Woman 1984” “Exodus”, son un claro ejemplo de ello.


CORRALEJO, ISLA DE LOBOS
Corralejo es un buen lugar para asentarse, digamos que es el punto neurálgico de la isla, hoteles, apartamentos, bares, todo conjugado con un pequeño centro histórico, y el paseo marítimo con sus playas de fácil acceso y buen gusto. Enfrente de Corralejo se encuentra el islote de Lobos. En barco es una travesía de unos 20 minutos, un lugar deshabitado y adecuado para hacer senderismo. Un islote volcánico donde muchos surferos llegan para cabalgar sus grandes olas de derechas en la base de la caldera. Con solo 5 kilómetros cuadrados hay un restaurante, se puede decir que es una deshabitada, salvaje e inhóspita.


EL COTILLO, FAROS Y PLAYAS
El cotillo, es un pueblito con encanto al norte de fuerteventura, sus casitas bajas se arremolinan junto al mar, y son esos tonos azules marineros los que tiñen las calles de frescura. Ambiente relajado en este pueblo donde se puede caminar hasta el Faro del Tostón. De hecho, son solo 3 kilómetros desde el centro por una pista sin asfaltar donde pueden circular los coches. Este faro de siglo xix baliza bajo el Tostón y el estrecho de la Bocayna y en su interior se encuentra el museo de la pesca tradicional, alrededor se forman rompientes, piscinas naturales y pequeñas calas. No se olvide de visitar la playa de los Charcos, la Concha, los Lagos, ni de comerse un buen pescado fresco del día, en el restaurante con los pies descalzos en la arena, frente al mar.






Si nos dirigimos hacia el sur podremos disfrutar de varias playas naturales con aguas de gran oleaje como la playa del Castillo, del Aljibe, del Águila, la Escalera, Esquinzo. Un auténtico paraíso de surferos, eso si no son de fácil acceso, caminos pedregosos, grandes acantilados, todo esto y más es lo que nos ofrece la isla de Fuerteventura. Un paraíso para los amantes de las caravanas, la acampada libre y los viajes de aventura.
Un día de Ruta BTT
Sin abandonar la línea costera, salimos desde Corralejo yo y mi amigo Alex en una bici alquiler de Trail, dirección a la aldea de pescadores Majanicho, un lugar apartado del tiempo reducto de pescadores donde hoy viven no más de 100 habitantes. Más allá del bullicio de la vida de la ciudad, entre Corralejo, a 18 km y Cotillo a 15 km se levantan mirando al mar cuatro casitas blancas de puertas y ventanas azules o verdes, y una pequeña iglesia Nuestra Señora del Pino “Patrona del lugar”, y poco más allá en el punto rompiente de las olas, ya nos habíamos alejado lo suficiente de la vida moderna, por un camino erosionado de tierra, y aunque no eran actas para el baño ni idílicas sus playas, más bien ventosas, rocosas y recias como hercúleos brazos, se trataba de estructuras calcáreas, similares a una palomita o alga colarina, Las playa de El Hierro y la Caleta del Barco “ la playa de las palomitas” como se le dice a este fenómeno natural, porque no se viste el mar solo de arena en esta mágica tierra majorera, un lugar donde el tiempo se detuvo, pujante y dócil, a las doce, con el sonido de la campana. En nuestro desvío a Majanicho, se sucedieron playas y calas mientras avanzábamos por el Faro del Tostón hacia el Cotillo. Una vez allí, retomamos fuerzas y continuamos pedaleando hasta el pueblo de Lajares, por entre volcanes iba la cosa, hasta llegar a Corralejo. Una ruta circular de 46 kilómetros, dificultad técnica fácil-moderada, con 5,6 horas de duración aproximadas.



Montaña Tindaya
La montaña Tindaya es una montaña situada en el municipio de La Oliva considerada el monumento natural más emblemático de la isla. Una chimenea volcánica que se alza 400 metros sobre el nivel del mar teniendo una elevada pendiente en todas sus vertientes. De carácter sagrado para la población aborigen, el monte se alza majestuoso y enigmático sobre un paisaje rugoso y abierto, de una coloración bermeja esconde en sus piedras más de 300 grabados rupestres podomorfos.


Betancuria
La villa de Betancuria fue la antigua capital de la isla desde 1405 hasta 1834, cuando pasaría a ser La Oliva, para posteriormente Puerto del Rosario convertirse en la capital insular que se mantiene en la actualidad. En el Barranco de las Peñitas, dentro del Parque Rural de Betancuria, se pueden hacer rutas de senderismo, además de gozar de paisajes muy diversos rodeado de palmerales. Si bien es cierto que Betancuria tiene su encanto con esas calles empedradas, las flores de sus balcones, casas blancas y faroles, también es cierto que es un pueblo muy chiquito para recorrer andando. En la misma carretera FV-30 hay dos miradores señalizados y con aparcamiento habilitado con excelentes vistas: el mirador Las Peñitas y el mirador del Risco de las Peñas. También, en la costa del municipio de Pájara, puedes visitar las cuevas de Ajuy, un rincón que permite viajar 70 millones de años atrás para encontrar las formaciones geológicas más antiguas de canarias.



Península de Jandía
Desde Costa Calma hasta el Morro de Jable se suceden kilómetros de playas ininterrumpidos de arena que adquieren diversos nombres según su ubicación: “ Sotavento” al sur en la península de Jandía, la forman en realidad varias playas (La Barca, Risco del Paso, Mirador, Mal Nombre y Los Canarios) son ideales para caminar en marea baja por sus 10 kilómetros de aguas celestes, o bien para disfrutar de deportes como el windsurf o el kitesurf.


La playa de Cofete.
La playa de Cofete es, sin duda, una de las más inhóspitas y vírgenes de la isla, tanto por su extensión (12 kilómetros) como por la ausencia de civilización y la naturaleza que la rodea, las montañas de Jandía. Para llegar hasta ella hay que recorrer una carretera de 10 kilómetros sin asfaltar que requiere de un vehículo adecuado. Suele tener muchas corrientes de agua, viento constante y profundidad. Por el camino encontrará fácilmente a la cabra majorera, una raza caprina autóctona de la isla.


Fue en esta zona donde Ron Howard situó parte de los escenarios de “Han Solo”. Tanto el Parque Natural de Jandía como el mirador de Sicasumbre, sirvieron de localizaciones para el viaje del Halcón Milenario hasta el hasta el planeta Savareen. Y para terminar hay que llegar hasta el faro de Jandia, el punto más al sur de la isla. Al lado está la pequeña población del Puertito donde se come muy bien y barato. Algún que otro hippie que se instaló hace años en este lugar, todavía se puede encontrar por allí, viviendo libre como un pájaro en sus viejas caravanas.






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