La idea era llegar antes de la medianoche para conectar con la compañía Wiler, que hacia el trayecto nocturno a Tokio. Y así lo hice. Llegué a la capital después de viajar toda la noche. A primera hora de la mañana, de un domingo, aún medio dormido, miré el panorama y me sentí un diminuto ser, acongojado. Treinta y siete millones de habitantes podía ser una razón de peso. El conductor paró el bus a borde de la carretera, se bajó y me acompañó hasta un puesto de información al lado de una estación de tren. Enseguida me indicaron cómo llegar a mi destino. Pronto me di cuenta de dónde estaba, en la metrópolis más grande del mundo, y no sabía por dónde empezar, pues entender una compleja red de metro, trenes urbanos y suburbanos, en las que, cada día, se suben diez millones de pasajeros no es moco de pavo. Mirar el mapa de tren y metro es tan complejo que uno piensa que está buscando la salida de un laberinto. Tuve que hacer unos cuantos transbordos antes de llegar Asakusa, mi barrio en Tokio. Allí me hospedé cerca del templo budista de Sensjo-ji y de la gran puerta de entrada Kaminarimon, que da acceso a una larga calle interior, llena de pequeñas tiendas. Un barrio tradicional, situado en una de las orillas del río Sumida, con la torre de comunicaciones Tokyo Skytre, y su centro comercial en la base.
Asakusa
Eran muchas cosas de la sociedad japonesa las que me daban curiosidad, como cuando me detenía frente a la entrada de los muchos restaurantes que mostraban en sus escaparates los platos de comida preparados (sampuru) como replicas hechas de plástico, silicona o cera. Aunque a decir verdad para mí todo era un mundo aparte, que apenas estaba empezando a vivir. Lo que me gustaba eran los puestos de comida callejera y los bares informales en los que podía detenerme tranquilamente, sin sentir agobio. Por menos de cinco euros, en aquella época, podía comer un plato de tempura, fritura rápida, una sopa de miso o ramen o un plato de noodels. Para luego poder encontrarme, por suerte, una geisha por la calle, el hombre que cantaba opera o una señora subida en un Jinrikisha, que como indican sus caracteres, jin, persona; riki, fuerza, y sha, carro o coche; son vehículos de dos ruedas tirados por tracción humana. Los conocidos rickshaw se inventaron en Japón en la década de 1860. El área de Asakusa fue el distrito de entretenimiento más grande de Tokio. Se conocía como rokku, o sexto distrito; famoso por sus teatros y cines. Fue dañado por los bombardeos, y luego reconstruido después de la segunda guerra mundial. En él la tradición y modernidad van de la mano.
Odaiba
Odaiba es una gran isla artificial ubicada en la Bahía de Tokio, Japón. Inicialmente se construyó con fines defensivos en la década de 1850 y luego se desarrolló como zona comercial, residencial y de ocio. Odaiba se ha convertido en un popular distrito comercial y de entretenimiento, que ofrece una combinación de atracciones modernas, vistas al mar y arquitectura futurista.
- Palette Town: un gran complejo que incluye centros comerciales como VenusFort, un lugar de entretenimiento llamado Zepp DiverCity y la icónica noria gigante conocida como Daikanransha.
- Aqua City Odaiba: un complejo comercial y de entretenimiento que cuenta con varios restaurantes, tiendas y un parque temático cubierto llamado Tokyo Joypolis.
- DiverCity Tokyo Plaza: un centro comercial centrado en el entretenimiento, destacado por la estatua de Gundam de tamaño natural que se encuentra afuera.
- Odaiba Seaside Park: un parque frente al mar con senderos para caminar y andar en bicicleta, que ofrece excelentes vistas de la Bahía de Tokio y el Puente Arcoíris.
- Playa de Odaiba: si bien no es una playa de arena tradicional, Odaiba tiene una zona costera donde la gente puede relajarse y disfrutar del paisaje.
- TeamLab Borderless: un museo de arte digital inmersivo que brinda una experiencia sensorial única con exhibiciones interactivas y visualmente impresionantes.
- El Museo Nacional de Ciencias Emergentes e Innovación (Miraikan): un museo que muestra tecnología de punta y avances científicos.
- Puente Arcoíris: Este emblemático puente colgante, que conecta Odaiba con el resto de Tokio, está bellamente iluminado por la noche.
Edificio Shibuya 109
Shibuya 109 es un reconocido complejo comercial de moda ubicado en el distrito Shibuya de Tokio, Japón. Comúnmente conocido como «Shibuya 109» o simplemente «Ichi-Maru-Kyū» (Uno-Cero-Nueve), es un edificio cilíndrico distintivo que se erige como un símbolo de la cultura juvenil y las tendencias de la moda en Tokio.
Se trata de un centro comercial de ropa para mujeres jovenes, ubicado enfrente justo de la estación de Shibuya y pertenece a la empresa Tokyu Malls Development. Su edificio fue diseñado por el arquitecto Minoru Takeyama y fue concebido para convertirse en lo que denominaron una “Fashions community”, su interior esta plagado de pequeñas tiendas al por menor, aki llegan las denominadas lolitas japonesas. Su interior está diseñado para que los visitantes se muevan en espiral, de esta forma se conduce a los clientes a pasar por delante de cada una de las tiendas.
Takeshita Dori
Takeshita Dori – es una popular calle de tiendas en el barrio de Harajuku, en Tokyo, junto al parque de Yoyogi. Se caracteriza por que en ella encontraremos mayoritariamente tiendas de marcas independientes de ropa, muchas de ellas especializadas en ciertas tendencias de moda poco comunes.
Debido a esta razón, en esta calle (normalmente) encontramos en su mayoría gente joven y adolescentes vistiendo de las formas más dispares. Es un lugar bastante curioso que visitar, . No tiene pérdida, está justo en frente de la estación de JR de Harajuku. Además de las tiendas de ropa, siempre podemos tomar un tentempié, ya que hay bastantes tiendas de helados y crepés con bastante variedad de sabores, que, por cierto, son un éxito entre las colegialas japonesas.
Shibuya Cruce
Uno de los lugares más populares (nunca mejor dicho) de Tokio , es el cruce de Shibuya que se encuentra delante de la Estación de Shibuya, en Tokio, también llamado Scramble Kousaten y famoso por ser el cruce más abarrotado del mundo. Tiene un stop sincronizado en las cuatro direcciones que provoca que cuando los coches se detienen los peatones inundan a la vez el paso de cebra en forma de cruz. De esa forma se puede circular en cualquier dirección, ya sea recto o en diagonal.
Roppongi
Roppongi es un distrito de Tokio, Japón, conocido por su vibrante vida nocturna, entretenimiento y atracciones culturales. Roppongi Hills: Es un complejo grande y moderno que incluye centros comerciales, oficinas, apartamentos de lujo y un mirador llamado Tokyo City View. Aquí también se encuentra el Museo de Arte Mori, que exhibe arte contemporáneo.
Shinyuku
Saliendo por la puerta Oeste de la estación de Sinyuku, que es en sí otra ciudad, bajo tierra, con sus treinta y seis andenes y con más de tres millones de personas que la frecuentan diariamente; de pronto la calle se volvió un espectáculo de carteles, luces y neones, me fue difícil, de primeras, no llevarse un fuerte impacto. Mas luego, cuando pasé por la tienda Uniqlo y me desvíe a la derecha, por un callejón, fui a dar Omoide Yokocho, “callejón de la memoria”, una calle muy estrecha, confusa y opaca, con olor a comida y humo; que desde que puse un pie en ella me gustó. Es un reducto del Japón antiguo, pues, después de la segunda guerra mundial, se convirtió en un mercado negro. Así comenzaron a comerciar con casquería, es decir, las entrañas de los animales muertos que las tropas estadounidenses desechaban. Cuando caminé entre lámparas de arroz, barriles, cajas de cerveza, calderos de plástico, escobas y fregonas, tubos para campanas de cocina y extractores de aire, más auténtico me parecía. Además, el callejón está lleno de bares chiquitos, en los que la gente apenas podía entrar y encontrar un hueco. Son los llamados Izakayas, lugares que no tienen más que una pequeña barra con cuatro o cinco taburetes para sentarse.
Saliendo del callejón de la memoria, ya estaba en Kabukicho, el barrio rojo de Tokio, en pleno Sinyuku. Lleno de clubes nocturnos, con tantos bares y restaurantes temáticos que me vi inmerso en un nuevo mundo de neón. A decir verdad, entre tantas letras, carteles luminosos, invitaciones a masajes y panfletos de publicidad en los que podía ver las fotos de las chicas, que parecían personajes de ficción, me era muy difícil saber qué pasaba más allá de aquellas puertas oscuras. Normalmente, cuando llegaba a las grandes ciudades, me dejaba seducir, buscaba sus matices y curvas, todo lo que la ciudad me pudiera ofrecer. Lo que me había pasado en Tokio era que ni siquiera había llegado a desentrañarla, es tan compleja su composición que sería una falta de respeto decir que la he conocido. Tuve la sensación, en mi viaje por Japón, de que la luz rebotaba en mis ojos y no me dejaba ver. Fascinado por su cultura estaba deseando volver; sin embargo, llegaba la hora de despedirme de aquel país, aun sabiendo, sin ápice de duda, que apenas había conocido nada de él.
AKIHABARA
Akihabara es el barrio de tiendas de electrónica. Es la meca de los geeks/frikis/otakus/nerds de todo el mundo. Centenares de tiendas y centros comerciales especializados en figuritas de películas y series animadas, manga, componentes electrónicos, anime, videojuegos, comic, ordenadores de segunda mano.
Guiza
Es el barrio del glamour, de los coches de lujo, de las tiendas de alto standing, de los cafés elegantes (un café 10 €). Un Tokio cosmopolita, moderno y actual. La mayoría de tiendas y grandes almacenes abren de 11:00 a 19:00 ininterrumpidamente. Allí se encuentra el edificio emblemático de Sony donde podrá fisgonear sus ultimas novedades o el teatro de Kabuki´za.









































Japón – Kyoto