En Miamar la mayoría de los lugares están prohibidos para el turista, si quieres circular en coche por los lugares permitidos debes llevar un chofer, es una buena formula para visitar el país entre varias personas . Con esto digamos que se me quito la idea de salir por la frontera terrestre por mi cuenta, compre un billete de avión de vuelta a Tailandia para no correr riesgos y tome el autobús a Mandalay. La ruta es casi la misma para todos los viajeros debido al escaso tiempo y las restricciones en el país: imaginemos un rombo entre las ciudades Yangon , Mandalay , Bagam e Inle. Puedes moverte por algunos otros lugares del país pero en general esta es la ruta mas visitada .
Ni las ruinas ni los viejos monasterios me impresionaron al llegar a Birmania: fue su atmósfera la que me atrapó. Por alguna razón, al bajarme del avión, pensé que ese sería mi destino de iluminación, ese encuentro interior que tanto necesitaba para despejar brumas y responder preguntas cuestionables. Por eso, apenas pude recorrí caminos y atravesé campos entre los cuales se asomaban pagodas y viejos monasterios; donde bueyes y campesinos araban y sembraban la tierra. Era un espectáculo nuevo ante mis ojos, lugares apacibles, que parecían no pertenecer a este atribulado mundo. Nadie tiene respuesta para saber como este país enamora al aventurero de un modo tan profundo, no se puede explicar el embrujo de sus gentes, de sus paisajes de sus pagodas, es como si vivieses en completa meditación.














Myanmar – Yangon