Luego de diez horas de viaje en bus, desde Rachatari, ciudad cercana a la frontera, llegamos a la capital de Tailandia y encontramos una ciudad oscura, bulliciosa, excitante y frenética.
Esta gran urbe de Bangkok está dividida por un río llamado Chao Phraya que es el cuerpo y el alma de la ciudad. A lo largo de la principal arteria y sus canales nos movíamos en las barcazas que hacían de taxis acuáticos. Todos compartíamos asiento, monjes con sus túnicas color naranja azafrán con el paraguas en la mano para protegerse del sol, ejecutivos con traje y corbata, adolescentes colegiadas uniformadas con camisa blanca y falda azul marino, los turistas en bermudas y con sandalias. Cada barcaza tenía un color de bandera diferente que indicaba la ruta a seguir. A lo largo de sus orillas se alzaban templos con sus puntas afiladas hacia el cielo, torres decoradas con porcelana china, pagodas con forma de campanas doradas, así como edificios, palacios y templos dedicados al culto de Buda, todo producían en sí un efecto de lo más exótico e inusual, en contraste con los rascacielos de la moderna ciudad.
En Tailandia lo tienes todo preparado, las agencias se encargan de ello por pequeñas comisiones, ir por cuenta propia incluso puede salir mas caro. Cuando uno contrata un tour, el programa es el que marca la agencia sobre la marcha, y todo puede variar, relajase y disfrute, tómelo con gracia.
MERCADO FLOTANTE DAMNOEN SADUAK
Cuando llegas puedes navegar por los canales y ver la autentica vida de las gentes sobre la ribera del rio, las casas se disponen apiladas unas con otras a la orilla, en los pasillos estrechos de madera incluso se puede ver conducir motos. En el camino de vuelta a casa, una parada inesperada para visitar elefantes, después otra parada para visitar una fabrica de artesanía y joyas, y otra para comer. A Mariajose no le gustaba mucho este tipo de excursiones pero si reírse a carcajadas con la guía que no paro de manipular a la gente dando ordenes todo el día, hasta que nos dejo.























Tailandia – Railay, Ko phi phi, Bahía Maya