Al llegar, alquilé un scooter y bordeé toda la costa fuera del núcleo del pueblo. Sentí la brisa del mar nuevamente. Todo era diferente a la vida de ciudad. En el pueblo, las personas vivían de la pesca, que hacían con unas cestas redondas, fabricadas con hojas de palmera. Cientos de estas cestas de color azul, verde, amarillo, inundaban el mar. Las mujeres se encargaban de seleccionar los moluscos, secar los pescados en tierra y tejer las redes encima del nácar; mientras tanto vendían mariscos y pescado fresco.
Permanecí allí unos días, disfrutando de la vida costera. Luego compré un ticket en bus-cama para viajar hasta mi próximo destino. Viajé toda la noche y en la mañana llegué a Hoy An.

















Vietnam – Nha Trang